Su Vida
Los primeros 34 años
Rick nació en Toledo, en el estado de Ohio de Estados Unidos, el 23 de octubre de 1942, el segundo hijo de una familia de 9. La dura situación familiar en la que se crió dificultó su desarrollo emocional y social y al ser considerado un niño desfavorecido a los 12 años fue trasladado a la Ciudad de los Muchachos en Nebraska. Él tenía muy buenos recuerdos de este lugar; le iba bien en los estudios y se destacaba en las actividades atléticas. Allí fue donde inició su búsqueda de Dios y allí, al aceptar la fe católica, fue bautizado y recibió la Primera Comunión. Aunque se sentía bien en la Ciudad de los Muchachos, no dejaba de acordarse de su familia y añoraba estar con ellos. Pudo volver a su casa al cabo de 2 años.
Poco después de su regreso, los mismos problemas que lo hicieron salir de casa volvieron a surgir. A los 15 años sus padres lo llevaron a una granja en el sur de Ohio a trabajar en las labores del campo con un matrimonio de avanzada edad que necesitaban ayuda. Vivió y trabajó allí 2 largos años, durante los cuales no llegó a ver a ningún miembro de su familia; ni siquiera le contactaron por carta o teléfono. A Rick no le permitían ir al colegio ni relacionarse con jóvenes de su edad. La profunda soledad que sentía y el deseo de estar con sus hermanos le llevaron a escaparse de la granja y regresar a casa.
De nuevo en casa, se dio cuenta que la situación de su familia no había cambiado y que los problemas que había sufrido antes aparecieron una vez más. A los 17 años, se enlistó en el ejercito como voluntario por 2 años, de los cuales pasó gran parte en Alemania. Aunque tuvo dificultades frecuentes, disfrutó de estancia en Europa y soñaba con volver algún día.
Una vez cumplido su compromiso con el ejercito y de regreso a su ciudad natal conoció a una mujer que estaba esperando un hijo. Aunque Rick no era padre de ese niño, le reconoció como suyo al nacer. Con el tiempo se casaron y tuvieron 2 hijos Ralph y Jennifer. Para Rick esta unión fue otra fuente mas de rechazo y dolor. A los 9 años de matrimonio, ella pidió el divorcio, el cual fue finalmente concedido en 1976.
Dios le revela su amor
Rechazo, solo y sufriendo mas de lo que le fuera posible padecer, Rick buscó consuelo en la oración, en la lectura de la Biblia y en los grupos de oración tanto católicos como protestantes, los que se reunían en su lugar de trabajo, y en las casas de sus amigos creyentes. Fue en una de esas reuniones en la que pidió que se orara por él para que no perdiera definitivamente a su mujer, a la que él tanto amaba. El grupo se reunió a su alrededor, le impusieron las manos y comenzaron a orar. La presencia de Dios le envolvió y, arropado en el Espíritu, le fue revelado el inmensurable amor de Dios por Rick en una visón:
Una inmensa playa de la arena pura y blanca se abrió ante él y vio como la mano Dios levantaba de la playa con sus dedos un pequeño grano de arena. Sintió que Dios le decía: “¿Ves este pequeño grano de arena? Así es el amor que tu tienes por tu esposa, pero observa la inmensidad de esta playa. Así es mi amor por ti”.
Esta visión y revelación del amor de Dios hacia Rick fue el punto central de su vida. Fue tanto el consuelo y la fortaleza que le infundían que todo en su vida dio un giro. Rick nunca mas sería el mismo.
Lo mejor que jamás pudiera haber sucedido
Rick cobró nuevas fuerzas con esta revelación y continuó buscando a Dios y Sus planes para su vida. En la primavera de 1977 se enteró de la existencia de una iglesia carismática en la zona sur de Toledo muy cerca de su casa. Fue a esa iglesia por primera vez un miércoles por la tarde para asistir al culto, sin saber que no eran los miércoles sino los jueves cuando se celebraba. Allí fue donde nos conocimos, en la Iglesia de Toledo de la calle Lodge, un jueves por la tarde a la conclusión del culto. Mas tarde, al hablar de cómo nos habíamos enterado de la existencia de esta iglesia, nos dimos cuenta que los dos fuimos por primera vez a esa iglesia equivocadamente el mismo día, justo ese miércoles por la tarde.
Rick, al igual que yo, ya estaba divorciado. Yo tenia 2 niños pequeños y estaba muy lejos de España y mi familia. Rick se comportaba como un buen amigo, y se preocupaba de mis necesidades sin que yo le pidiera o dijera nada. Un día sin avisar ni preguntarme, me compró cuatro neumáticos para mi coche. Yo ni sabia que me hacían falta. Los dos amábamos al Señor y el culto de alabanza. Todos los jueves después del culto salíamos a pasar un rato juntos. También nos encantaba ir los fines de semana a los cafés cristianos que había por la zona.
Nos casamos en la Iglesia de Toledo, la iglesia protestante donde nos habíamos conocido, el 8 de enero de 1978.Volvimos a renovar nuestro matrimonio en la Iglesia Católica el 31 de mayo de 1985, después de que los primeros matrimonios de los dos fueran anulados. De nuevo renovamos nuestro compromiso de matrimonio por el rito judío el 21 de noviembre de 1991 a la conclusión de un taller para parejas al que habíamos asistido. “Tú eres lo mejor que jamás me pudiera haber sucedido”. Estas palabras me las decía Rick a mí.
Aunque no acabara su sufrimiento, nunca mas estaría solo
Como la vida no es perfecta, las dificultades de Rick continuaron, pero yo no dejé de estar a su lado. Él nunca olvidó a sus hijos, pero si pensó que sería mejor para ellos no visitarles para evitar las frecuentes confrontaciones. ¿Cómo iban a poder entender esto los niños? A veces actuaba con excesiva fuerza y parecía ser brusco. Los hermanos cristianos de la Iglesia de Toledo no reconocieron la pureza de su corazón y tuvimos que abandonar la iglesia. La compañía Ford, en la que había trabajado mas de 20 años, cambió su puesto de trabajo a uno que él no podía realizar. Un día le enviaron a casa de baja y nunca mas regresó. A los 45 años era un hombre fuerte y con una gran capacidad de trabajo, pero Ford le concedió la jubilación anticipada por incapacitación física. El Señor y yo estuvimos con él durante todas estas pruebas.
Nuestra vida en España
A veces los problemas acaban resultando en beneficio nuestro. Los chicos ya eran adultos y se habían independizado. Nosotros dos deseábamos vivir en España para estar cerca de mi familia, pues mis padres y hermanos querían mucho a Rick y él les consideraba como su verdadera familia. En agosto de 1998 pusimos la casa y todas nuestras pertenencias en venta y nos fuimos a vivir a España. A los 2 años compramos una casa construida en el campo junto a un monte. Rick trabajó mucho y duro para acabar todos los detalles. Su gran creatividad salió a relucir cuando transformó la árida ladera de nuestra parcela en un precioso jardín. (Ver mi experiencia cuidando el jardín: El jardín de Rick) En nuestro nuevo entorno pasábamos juntos las 24 horas del día, organizando la nueva casa, trabajando en nuestra pequeña empresa, y compartiendo momentos con nuestros nuevos amigos. Nos sentíamos verdaderamente bendecidos.
El día 20 de mayo de 2003 no fue el fin, sino su acceso a la vida eterna. Habíamos tenido una mañana muy ajetreada, primero a correos, luego a que nos afilaran la cuchilla de la maquina cortacésped y al mercado. Después de la comida, al poner los platos en el lavavajillas se sintió mareado y se sentó. Me puso la mano en su pecho. Parecía como si por él pasara un torrente de sangre. Me sentí confundida y me fui a buscar mi bolso. Me dijo: “Deberíamos ir a urgencias”. “Si voy a cambiarme” le contesté y me fui al cuarto a cambiarme de ropa. Él me siguió. “no me siento bien”. “Échate en la cama que voy a llamar para pedir ayuda”. Empecé a marcar el número...Intenté reanimarle, que siguiera respirando... Me oí a mi misma pedir: “Ven Señor Jesús”.
Mas allá de la tumba
Su cuerpo está enterrado en la tumba de mi familia el cementerio de nuestro pueblo, pero Jesucristo nos ha prometido: “Voy a prepararos un lugar y después volveré para llevaros conmigo para que vosotros estéis donde yo voy a estar”. Unos días después de su muerte, cuando yo lloraba junto a su tumba, “vi” con mis ojos espirituales a Rick sentado y a Jesús de pie junto a él. Rick sonreía, con la sonrisa de un niño contento que se siente satisfecho de sí mismo. Jesús, de pie junto a él tenía el brazo sobre los hombros de Rick, como si estuviera diciendo: “Este es mi amigo”.
Como Jesucristo ha dicho: “Yo soy la resurrección y la vida. El que crea en mi, aunque muera vivirá”, yo creo que la muerte de Rick no es su final sino un cambio en su morada. Yo sé que Rick ha sido sanado y premiado con tu eterna mansión en el cielo. Allí estaremos juntos de nuevo.